sábado, 5 de enero de 2013

Lo único que me bastó fue ver el brillo de tus ojos atravesando el lugar para golpear el opaco de los míos, tan duro fue que el golpe hizo que de mis ojos brotara la expresión de amor más pura que jamás había sentido, lloré alegría y el júbilo de tenerte por fin conmigo, el tiempo se detuvo, o lo detuvimos tal como lo dijimos aquel día, corriste hacia mí con tus brazos extendidos pero yo sentía que no llegabas, fue una eternidad esperarte y yo no paraba de llorar, la gente que caminaba entre nosotros, el sol que brillaba alto, las aves que volaban, hasta las hojas otoñiales que caían suavemente de los árboles, todo, absolutamente todo desapareció, ahora solo eramos tú y yo

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